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Clasificación: Relato no verificado

El caso del ET de Varginha: testigos, una investigación y la ciudad que conservó el misterio

Tres jóvenes relataron un encuentro inquietante en 1996. Después llegaron rumores de capturas, hospitales y militares, una investigación de 357 folios y una identidad cultural construida alrededor del caso. ¿Qué permite afirmar cada registro?

Varginha, Minas Gerais, Brasil · Ver historias de este lugar y alrededores

El encuentro relatado en Varginha

La tarde del 20 de enero de 1996, las hermanas Liliane y Valquíria Silva y su amiga Kátia Andrade Xavier cruzaron un terreno baldío en Jardim Andere, Varginha, en el sur de Minas Gerais. Dijeron haber visto junto a un muro a un ser agachado, de piel marrón y ojos rojos. Huyeron asustadas. Un reportaje de Folha publicado ese mismo año registró que Liliane le contó primero a su madre que había visto ‘al diablo’. Esa primera palabra importa: la etiqueta de ‘ET’ llegó después, cuando un encuentro breve y difícil de interpretar entró en el circuito de investigadores, televisión y noticias.

Las tres testigos son el punto de partida, no una prueba del origen de la figura. Un reportaje emitido por Fantástico el 4 de febrero de 1996 conservó sus relatos y la reacción de la ciudad pocas semanas después del episodio. Las versiones posteriores difieren en sus matices, pero el núcleo permanece: dijeron haber visto algo inusual, estaban asustadas y nunca aceptaron que simplemente hubieran inventado la experiencia. Su testimonio, sin embargo, no identifica biológicamente a la criatura. Una descripción sincera de algo visto durante instantes puede dejar abierta su naturaleza.

Cómo surgió la hipótesis de captura

Luego el caso dejó de ser un solo avistamiento. Investigadores de ovnis propusieron que los bomberos habían capturado a una criatura aquella mañana y que militares la llevaron a la Escuela de Sargentos de las Armas, en Três Corações. Otras versiones pasaron por hospitales de Varginha y terminaron en Campinas, donde supuestamente se examinó el cuerpo. Un reportaje de IstoÉ de mayo de 1996, conservado por el Archivo Nacional de Brasil, permite seguir estas afirmaciones cuando todavía eran recientes. Registra a investigadores que decían haber entrevistado testigos y reconstruido rutas; no convierte la captura, el traslado o una autopsia en hechos comprobados. La cadena de relatos creció más deprisa que la documentación material presentada al público.

La muerte de Marco Eli Chereze

La muerte del policía militar Marco Eli Chereze volvió esa cadena todavía más delicada. Murió de una infección semanas después del episodio, y la cercanía temporal pasó a formar parte de la historia según la cual habría tocado al supuesto ser. La muerte es real; los documentos aquí citados no demuestran una relación causal con una criatura extraterrestre. Tratar el sufrimiento de una persona y su familia como prueba decisiva sin evidencia médica de esa relación distorsiona la historia. En 2026, el municipio divulgó un encuentro público en el que un patólogo vinculado a los exámenes del policía volvió a hablar de una infección bacteriana. Eso aporta contexto al episodio médico; no confirma la captura descrita por los investigadores de ovnis.

Del relato al libro y a la investigación

El libro Incidente em Varginha, publicado por Vitório Pacaccini y Maxs Portes en 1996, formuló acusaciones contra militares. A raíz de ellas, la Escuela de Sargentos abrió la Investigación Policial Militar 18/1997, archivada después por el Superior Tribunal Militar como Autos Findos 908/1997. El inventario del tribunal describe dos volúmenes y 357 folios producidos entre febrero y junio de 1997. El dato cambia el sentido de ‘investigación oficial del ET’: el procedimiento buscaba examinar conductas atribuidas a miembros del Ejército, no hacer un estudio científico sobre vida fuera de la Tierra.

Lo que examinaron las actuaciones

La investigación oyó a personas vinculadas con las acusaciones y comparó el supuesto traslado con registros de movimientos de vehículos. No encontró indicios de una operación militar para capturar o transportar a una criatura. También propuso que las jóvenes pudieron confundir con un ser extraño a un vecino visto agachado junto al muro, en medio de lluvia intensa y miedo. Era la explicación propuesta por la investigación, no una identificación establecida mediante pruebas científicas. Las testigos la rechazaron en relatos posteriores y afirmaron conocer al vecino mencionado. Hay que mostrar el desacuerdo completo: el archivo de la investigación no demuestra que nada inusual fuera percibido, y el rechazo de las testigos tampoco demuestra un origen extraterrestre.

Existe además una diferencia entre la existencia de documentos oficiales y la fuerza de la prueba para cada afirmación. El archivo del tribunal acredita que hubo una investigación y permite examinar lo que militares y otras personas declararon. El Archivo Nacional conserva recortes de prensa y otros rastros de la repercusión. Un recorte guardado en un archivo oficial sigue siendo una noticia sobre una afirmación, no una imagen, muestra o examen médico de una criatura. Por otra parte, los relatos de las tres mujeres son testimonios directos de su experiencia, pero no documentan el supuesto recorrido entre bomberos, cuarteles, hospitales y laboratorios. Confundir esos niveles permite que una narración extensa parezca más probada de lo que cada pieza autoriza.

Testigos y nuevas versiones

El caso siguió sumando voces. Tres décadas después, los reportajes registran testigos que mantienen su versión, investigadores que discrepan de la conclusión oficial y un médico que dijo haber visto en un hospital a un ser de aspecto distinto al descrito por las jóvenes. Son afirmaciones atribuidas a personas identificables y merecen examen. Sin embargo, las fuentes consultadas no aportan una historia clínica, muestra biológica o cadena documental que confirme una criatura no humana. El tiempo puede traer nuevas entrevistas; también dificulta separar el recuerdo personal de las noticias antiguas y las versiones incorporadas durante décadas.

La huella dejada en la ciudad

Aunque el origen de la figura sigue sin demostrarse, su efecto en Varginha es verificable. El municipio construyó esculturas, un depósito de agua con forma de nave y un Memorial del ET. En 2023, su consejo de patrimonio aprobó el registro de ‘El caso del E.T. y la identidad varginhense’ como patrimonio cultural inmaterial, homologado el 5 de junio. Allí se reconoció la memoria colectiva y su expresión en la ciudad, no la existencia de una especie extraterrestre. El mapa y el expediente municipales permiten seguir esta otra historia: cómo un relato se convirtió en arquitectura, turismo, artesanía y patrimonio.

El límite de las pruebas

El misterio de Varginha persiste porque sus capas no se reducen a una respuesta única. Está documentado que tres jóvenes relataron el encuentro, que otras personas difundieron historias de captura, que el Ejército investigó acusaciones contra militares y que la ciudad incorporó el caso a su identidad. No hay pruebas públicas suficientes de un origen extraterrestre, captura, traslado o autopsia. Leer la investigación junto con la prensa de 1996 y escuchar de nuevo a las testigos resulta más revelador que adoptar una versión prefabricada: muestra dónde termina cada evidencia y dónde empieza la interpretación.

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Fuentes

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Estos enlaces ayudan a investigar el contexto; por sí solos no confirman las afirmaciones de la historia.