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Clasificación: Relato no verificado

Sierra Leona: ofertas de partes humanas, una investigación de la BBC y muertes sin respuesta

En 2025, BBC Africa Eye grabó a hombres que decían conseguir partes humanas para presuntos rituales y siguió una operación policial. El dosier aborda los casos de Papayo y Fatmata Conteh, separa las ofertas filmadas de las redes no probadas y explica por qué sus familias aún buscan respuestas.

Makeni, Bombali, Serra Leoa · Ver historias de este lugar y alrededores

Una investigación, no un mercado cartografiado

En noviembre de 2025, BBC Africa Eye publicó Money Rituals: Africa’s Deadliest Taboo, una investigación del periodista sierraleonés Tyson Conteh. Reporteros encubiertos grabaron conversaciones con dos hombres que afirmaron poder conseguir partes de cuerpos humanos para rituales asociados, por sus supuestos clientes, con riqueza o poder. La película y el artículo registran ofertas y afirmaciones hechas ante la cámara. No son un inventario de ventas terminadas ni una prueba de que existiera la red internacional descrita por esos hombres.

La investigación recorre Makeni, en el distrito de Bombali; una zona del distrito de Kambia, cerca de Guinea; y Waterloo, en el entorno de Freetown. La marca del atlas indica aproximadamente el centro de Makeni, donde vivían familias entrevistadas. No señala una casa, la escena de un delito ni la ubicación de una persona. El desplazamiento entre esos lugares forma parte del caso: las muertes que llevaron a Conteh a investigar no pueden atribuirse automáticamente a los hombres que conoció después de incógnito.

Papayo y la pregunta pendiente

Conteh regresó a Makeni por la muerte de Papayo, un niño de 11 años. Según su madre, Sallay Kalokoh, salió a vender pescado y no volvió. Tras unas dos semanas de búsqueda, encontraron su cuerpo en un pozo con partes ausentes. El reportaje de 2025 sitúa el crimen unos cuatro años antes, en 2021. Su madre quería saber quién lo había matado; cuando se publicó la investigación de la BBC, nadie había sido llevado ante la justicia por su muerte, según el medio.

Aquí existe un límite crucial. La muerte y el estado en que se encontró el cuerpo son el núcleo del relato familiar y de la investigación periodística. Un motivo ritual era una sospecha; la propia BBC informó de que la policía ni siquiera había confirmado esa clasificación para Papayo. Convertir el dolor de su madre en prueba de un encargo concreto, un comprador o un grupo organizado sería añadir al caso una respuesta que todavía no ha producido.

Kambia: lo que dijo el hombre enmascarado

En Kambia, un integrante del equipo usó el nombre ficticio Osman y fingió ser un político dispuesto a pagar por un sacrificio. Un hombre que se hacía llamar Kanu, con el rostro oculto, habló de clientes importantes en otros países y mostró algo que llamó un cráneo humano. También fijó un precio para una petición. Las escenas registran lo que mostró y declaró; el material publicado no contiene un análisis forense independiente del objeto ni la identificación de víctimas vinculadas a él.

La BBC reconoció dos posibilidades que las versiones sensacionalistas suelen borrar: no pudo verificar las conexiones políticas ni el tamaño de la supuesta red, y Kanu podía ser un estafador. El equipo entregó el material a la policía local, pero dijo que no recibió una respuesta posterior. Una oferta grabada merece investigación; por sí sola no establece que el oferente cometiera todos los crímenes que describió.

Waterloo: cuando la cámara llegó a la policía

En Waterloo, otro hombre llamado Idara en el reportaje dijo al periodista encubierto que trabajaba con muchos colaboradores y podía obtener distintas partes humanas. Afirmó que su equipo estaba listo para buscar una víctima. El reportero pidió que no actuara y, después de recibir una llamada que aseguraba que habían seleccionado a alguien, avisó a la policía. La BBC siguió entonces una operación con representantes del Consejo de Curanderos Tradicionales.

Durante el registro, participantes dijeron haber visto materiales que parecían huesos y cabello humanos. El reportaje no publicó un informe forense que identificara todos los objetos. Idara y otros dos hombres fueron detenidos y, según la BBC, acusados de practicar hechicería y poseer armas tradicionales asociadas con crímenes rituales; los tres se declararon no culpables y quedaron en libertad bajo fianza mientras seguían las diligencias. Un medio sierraleonés también informó de la operación. Detención y cargos son hechos procesales, no condenas por venta de partes humanas u homicidio.

Otra muerte durante la investigación

En mayo de 2025, mientras avanzaba la investigación de la BBC, la prima del reportero, Fatmata Conteh, fue asesinada en Makeni. Tenía 28 años, era peluquera y madre de dos niños. La ausencia de algunos dientes llevó a personas próximas a sospechar un motivo ritual. Su familia pagó el traslado del cuerpo a Freetown para una autopsia que, según la BBC, fue inconclusa. Al publicarse el reportaje, el medio no informaba de detenciones en su caso.

La muerte de Fatmata no debe convertirse en el ejemplo anónimo de “otra víctima del comercio”. No se ha demostrado una conexión entre ella, Idara, Kanu y una transacción. La investigación sí muestra a una familia obligada a costear pasos de la pesquisa mientras vive sin conocer el motivo del crimen. También explica por qué una hipótesis puede adquirir fuerza social aunque la prueba forense siga siendo insuficiente.

Un testimonio anterior ayuda a contextualizar

El asunto no comenzó con la cámara de la BBC. En una audiencia pública de septiembre de 2023 ante el Congreso de Estados Unidos, Miriam Fullah, responsable de protección de supervivientes de World Hope International en Sierra Leona, describió su experiencia con personas afectadas por violencia ligada a creencias en sacrificios. Dijo que su equipo había atendido a siete familias y destacó la dificultad de obtener datos. Es un testimonio profesional directo asentado en actas públicas, no una estimación nacional de prevalencia.

Fullah explicó que las muertes con sospecha de motivo ritual pueden tramitarse simplemente como homicidios, lo que dificulta hacer recuentos específicos. Su declaración no verifica lo que Kanu o Idara dijeron dos años después; constituye otro tipo de evidencia, procedente de la atención a personas y del acompañamiento judicial. Separar testimonio profesional, registro de un caso y estimación estadística impide convertir un número pequeño en retrato de todo el país.

Trata de personas, órganos médicos y partes corporales

La ley sierraleonesa contra la trata de 2022 incluye la extracción ilícita de órganos entre las formas de explotación. Esto muestra que existe una herramienta jurídica para afrontar cierto tipo de abuso. Pero “trata de personas para extraer órganos”, “comercio de partes corporales para supuestos amuletos” y “trasplante clandestino” describen mecanismos distintos. Filmar ofertas de partes para rituales no demuestra una red médica de trasplantes.

Tampoco una afirmación de acceso a restos humanos prueba de dónde procede un hueso ni que alguien haya sido asesinado para obtenerlo. Tales conclusiones exigirían identificación forense, cadena de custodia, vínculos con desapariciones, pagos y testimonios comprobables. La ausencia de esos elementos en el registro público no vuelve trivial la amenaza filmada; define lo que puede afirmarse sin dañar a víctimas ni la presunción de inocencia de los acusados.

Curanderos tradicionales y el peligro de generalizar

Sheku Tarawallie, presidente del Consejo de Curanderos Tradicionales de Sierra Leona, ayudó en la operación descrita por la BBC y rechazó que todos los curanderos fueran asociados con homicidios. Ese detalle rara vez sobrevive a los titulares: practicantes de medicina tradicional también intentaron ayudar a la policía a detectar conductas sospechosas. La investigación trata de personas y afirmaciones concretas, no de condenar una religión, una profesión o a la población de un país.

En 2021, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó una resolución contra abusos relacionados con acusaciones de brujería y ataques rituales. Su enfoque de derechos humanos importa porque la violencia puede dirigirse tanto contra posibles víctimas de ataques como contra personas acusadas sin pruebas. Exigir responsabilidades requiere investigar actos, proteger testigos y reunir pruebas; difundir pánico o vincular automáticamente creencias culturales con delitos causa nuevos daños.

El rumor que puede deformar otro debate

Otro ejemplo muestra con qué facilidad “partes humanas” se vuelve una explicación universal: había rumores de que la droga kush en Sierra Leona contenía huesos humanos. En 2025, pruebas químicas difundidas por Associated Press identificaron opioides sintéticos del grupo de los nitazenos o cannabinoides sintéticos como componentes centrales de las muestras analizadas. No significa que todas las dosis sean iguales, pero no sustenta la afirmación de que los huesos expliquen los efectos de la droga.

Este episodio es independiente de la investigación de la BBC. Su utilidad en el dosier es metodológica: en situaciones de miedo real, una acusación llamativa puede circular más rápido que una prueba. El mismo cuidado debe aplicarse a cifras de víctimas, presuntas conexiones políticas e identidad de los objetos encontrados en un registro. Sin examen y proceso, una imagen impactante sigue siendo una pregunta, no una respuesta.

Límites de la prueba y ruta para continuar

Documentado: la investigación encubierta de la BBC, las ofertas y declaraciones grabadas, la operación policial en Waterloo, los relatos de familias de personas asesinadas y el testimonio público de una profesional de protección. En investigación o no demostrado en las fuentes consultadas: el origen forense de todos los objetos exhibidos, el tamaño de las supuestas redes, ventas consumadas filmadas, un motivo ritual en las muertes de Papayo y Fatmata y la culpabilidad penal de los tres acusados. La etiqueta “relato no verificado” corresponde a las afirmaciones centrales sobre un comercio organizado, no a la inexistencia de las muertes o de la investigación.

Para profundizar, se puede ver el documental original, con advertencia de contenido perturbador; comparar las palabras grabadas con el texto de la BBC; leer el testimonio de Miriam Fullah y consultar la ley de 2022. Las fuentes examinadas no establecen el resultado judicial de los casos citados. La pregunta humana sigue abierta: las familias necesitan investigaciones capaces de aportar nombres, pruebas y respuestas, no un mito que hable por ellas.

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Fuentes

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Estos enlaces ayudan a investigar el contexto; por sí solos no confirman las afirmaciones de la historia.