Clasificación: Documentado
Caso Evandro: el crimen, las grabaciones y la revisión judicial
La desaparición y muerte de Evandro Ramos Caetano en Guaratuba produjo una de las investigaciones más trascendentes de Brasil. Décadas después, las grabaciones que sustentaron condenas ayudaron a revelar la fragilidad del caso contra los acusados.
Guaratuba, Paraná, Brasil — Ver historias de este lugar
El 6 de abril de 1992, Evandro Ramos Caetano, de seis años, desapareció en Guaratuba, en la costa de Paraná. Días después, se encontró el cuerpo del niño. La violencia del crimen y el clima político de un año electoral aumentaron la presión por una respuesta rápida. La investigación pasó de búsquedas e hipótesis iniciales a una acusación de ritual satánico que dominó los titulares, moldeó la imagen pública de los acusados e hizo que el caso fuera recordado durante décadas como “el caso de las brujas”.
Lo que condujo a acusaciones y condenas fueron, sobre todo, confesiones obtenidas fuera del tribunal. La policía las registró en audio y video y, durante años, aparecieron como el centro narrativo de una historia ya rodeada de pánico moral, prejuicio religioso y cobertura sensacionalista. La pregunta menos conocida no es solo quién mató a Evandro; es cómo una investigación llegó a depender de declaraciones producidas bajo custodia, en lugar de pruebas capaces de confirmar la autoría de forma independiente.
El punto de inflexión llegó cuando versiones completas de las grabaciones, diferentes de las que habían circulado en el proceso, se hicieron públicas y motivaron una revisión criminal. En 2025, la Sexta Sala del Superior Tribunal de Justicia de Brasil confirmó por unanimidad la absolución de cuatro personas. El tribunal reconoció que las condenas se apoyaban en pruebas ilícitas obtenidas mediante tortura y que, excluidas esas confesiones y sus derivados, no quedaba prueba capaz de sostener el veredicto. Un detalle jurídico decisivo es que el STJ consideró las cintas no como una prueba nueva inventada después, sino como la versión original de material que ya existía en la investigación policial y cuya autenticidad había sido reconocida.
Esa decisión no identifica a otro autor del crimen ni pone fin al dolor de una familia. Establece algo igualmente importante: las personas absueltas no podían seguir condenadas con base en esas pruebas. Por eso, el caso no es una licencia para llenar vacíos con teorías. Es un registro documentado de un crimen cuya autoría no fue establecida contra esos acusados y de un proceso que expuso el costo humano de confesiones extraídas bajo violencia.
Existe una segunda historia, sobre la memoria. El podcast Projeto Humanos reabrió el acceso a expedientes, grabaciones y materiales de prensa, transformando un proceso casi inaccesible en objeto de escucha y debate público. Una investigación de la PUCRS analizó la temporada como radiodocumental. Para Nocturna, ese es el punto de partida: a veces la parte más inquietante de un caso no es el misterio que falta resolver, sino lo que los propios documentos revelan sobre la forma en que se intentó resolverlo.
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Estos enlaces ayudan a investigar el contexto; por sí solos no confirman las afirmaciones de la historia.